Mensaje de Esperanza “En el sufrimiento, Dios te consuela”

Dios te consuela

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“Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.” Isaías 66:13 (RVR1960)

Cuando miramos las grandes tragedias que azotan al mundo, nos damos cuenta cuán frágil es la vida humana. En cualquier momento podemos perder la vida… en nuestra casa, en el trabajo, mientras conducimos o cuando vamos en avión. Nadie está libre de tales acontecimientos. ¿Qué hacer delante de tan temerosa realidad? Necesitamos confiar en Dios, confiar que Él nos protegerá y consolará. Pues Él nos dice: “Como una madre que consuela su hijo, yo también os consolaré”. Estas palabras de esperanza nos dan fuerzas para que continuemos nuestra vida en la certeza de que estamos en las manos de Dios. Son Palabras de un Dios que se hace presente en nuestro sufrimiento, nos apoya, fortalece y demuestra que en Jesucristo tenemos alegría a pesar del sufrimiento, y vida a pesar de la muerte.

Amado Salvador Jesús, notamos cuan frágiles somos e indefensos delante de las maldades de este mundo. Por eso llena mi corazón de esperanza y seguridad, para que yo pueda continuar viviendo en la certeza de protección que Tus manos ofrecen. Por Jesucristo. Amén.

Mensaje de Esperanza “La Palabra de Dios trae alegría”

La Palabra de Dios

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La fe cristiana viene siendo atacada de diversas maneras. Muchos se burlan de la Biblia, ridiculizando sus historias y personajes. Y hay quienes la ignoran y no quieren saber de nada y dicen “no tengo tiempo para eso”. Y lo que es peor, otros se enfrentan a la fe cristiana cuestionando maliciosamente sus fundamentos. No nos dejemos seducir por la mentira y por el desprecio. La Palabra de Dios es maravillosa y nos habla del gran amor de Dios. Solamente Cristo puede darnos la verdadera paz y alegría.

Señor Dios, ayúdame por Tu Santa Palabra, a progresar en la fe. Que yo pueda confiar cada vez más en Ti y amar a Ti y a mi prójimo con todo fervor. En el nombre de Jesús. Amén.

Mensaje de Esperanza “Ayudando en el Evangelio”

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Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de hablar de Cristo en nuestro edificio, barrio o ciudad. Y podemos llegar más lejos, a grupos en los cuales no tenemos acceso, a través de organizaciones de Cristianos e Iglesias. Así personas de todos los lugares son alcanzadas y traídas para Jesús. ¡Y nosotros podemos ser parte de esto!. Dediquémonos de corazón para que más personas conozcan al Salvador Jesús.

Padre Celestial, gracias doy de corazón por la Salvación que tengo en Jesucristo. Quiero participar de Tu misión, pidiendo para eso Tu orientación. Utilízame Señor. En el nombre de Jesús. Amén

Devocional de Adviento – Jesús vino al encuentro de la humanidad

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 98  /  Lucas 2:15-20

En estos últimos días nos ha hablado por el Hijo. Hebreos 1:2

 

La Navidad es el encuentro de Dios, el Creador, con nosotros, sus criaturas. En ese encuentro se nos muestra el amor de Dios hacia los seres humanos de toda raza, lengua y nación.

Jesús nació tal como había sido anunciado por boca de los profetas del Antiguo Testamento. El Dios Todopoderoso, que hizo los cielos y la tierra, vino a nacer en este mundo y habitó entre nosotros. “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley…” (Gálatas 4:4).

A las primeras personas que irían a conocer a Jesús, un ángel les anunció: “Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre… Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ‘¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!’” (Lucas 2:12-14).

Este Jesús vino al encuentro de la humanidad viviendo en medio de nosotros: “A los suyos vino, pero los suyos no lo recibieron. Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:11-12). Sí, Dios nos dio el privilegio de ser llamados hijos e hijas de Dios. Aún siendo pecadores, somos perdonados y restaurados. Por fe en Jesucristo y su obra redentora somos suyos.

En confianza, en obediencia y en agradecimiento, vivamos plenamente lo que él ha hecho por nosotros. Porque hemos sido reconciliados con él y con otros, con un claro propósito: “…para servirle con santidad y justicia, y estar en su presencia toda nuestra vida” (Lucas 1:74-75 DHH).

Ven, Señor Jesús, y danos plena confianza en ti. Amén.

Devocional de Adviento – Padre Eterno

Imagen de werner22brigitte / Pixabay.com

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 121  /  Juan 1:1-14

Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno… Isaías 9:6 RVR1960

 

En el encuentro con el Jesús Admirable, nuestra vida se llena de su esplendor. En el encuentro con el Jesús Consejero, la confusión de la vida se disipa. En el encuentro con Jesús, el Dios Fuerte, tenemos asegurada nuestra victoria sobre el pecado y la muerte. En el encuentro con Jesús, el Padre Eterno, estamos ante la presencia del Dios Trino que habita entre nosotros.

No debemos leer esto muy rápido, porque los nombres de Jesús expresan una verdad que muchos pensadores creyeron imposible. Los grandes filósofos dijeron: “El hombre y Dios nunca se encontrarán”, porque creían que Dios estaba “más allá de todas las cosas”.

Sin embargo para nosotros, los cristianos, tales expresiones filosóficas simplemente no son verdaderas. Porque cuando uno conoce a Jesús, ve y entiende el corazón del Padre. Cuando leemos y meditamos en las palabras del primer capítulo del Evangelio de Juan, Jesús nos enseña claramente quién es Dios, nuestro amado Padre Celestial (Juan 1:18). Y gracias a la obra redentora de Jesús, tenemos paz para con Dios (Romanos 5:1-2). ¿Qué otra religión en el mundo conoce al Todopoderoso, creador del cielo y la tierra?

Esto no quiere decir que Jesús es el Padre. El Credo de Atanasio declara: “Así que hay un sólo Padre, no tres Padres”. Pero en Jesús podemos ver el amor y la gloria del Padre. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre” (Juan 1:14). Como es el Padre así es el Hijo, generoso y verdadero. Y nosotros somos sus hijas e hijos amados.

Padre, revélame tu corazón de amor eterno por medio de tu Hijo Jesús. Amén.

Devocional de Adviento – Hijo de Dios

Imagen de Peggychoucair / Pixabay.com

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 3Romanos 1:1-7

Fue declarado Hijo de Dios… Romanos 1:4

 

La Navidad es una época alegre. Las casas se visten de fiesta, los negocios ponen luces y adornos. Todo luce tan hermoso, que el ambiente contagia el entusiasmo y la expectativa. ¡Y así debe ser!

Pero la Navidad es mucho más que adornos artificiales. La Navidad nos da la oportunidad de ver el corazón de Dios y la magnitud de su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo al mundo para que pudiésemos tener vida a través de él.

La Navidad es tiempo de regalos, de augurios de felicidad y de amabilidad porque celebramos la bondad de Dios. Es que no hay amor más fuerte y profundo que el que Dios nos muestra a través de Jesucristo. Si no fuera así, ¿por qué Jesús, el Hijo de Dios, siendo el Señor de todo, nació en la pobreza de un pesebre y murió castigado en lugar nuestro, siendo inocente?

¿Qué te atrae de la Navidad? ¿Las fiestas, los regalos, la comida, o la ropa nueva? No te dejes atrapar por el materialismo, olvidándote del significado real. No permitas que el resplandor de esta época te impida apreciar el nacimiento de tu Salvador.

La Navidad nos recuerda uno de los eventos más importantes en la historia humana: la venida al mundo de nuestra única esperanza de vivir en amor con Dios y con nuestro prójimo, y la certeza de una vida eterna después de la muerte. ¡Éstas sí son razones dignas de celebrarse!

Oh Jesús, en medio de la alegría y el dolor, de la risa y las lágrimas, de la amistad y la soledad, del éxito y del fracaso, enséñame a confiar en tu amor y a vivir con tu esperanza. Amén.

Devocional de Adviento – Hijo del Hombre

Imagen de Adina Voicu / Pixabay.com

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 96 / Lucas 2:1-20

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Mateo 25:31

 

En el Nuevo Testamento se menciona 88 veces que Jesús es el ‘Hijo del Hombre’. ¿Qué significa esto? El primer significado del título ‘Hijo del Hombre’ hace referencia a la profecía de Daniel 7:13-14, donde dice: “Mientras tenía yo esta visión durante la noche, vi que en las nubes del cielo venía alguien semejante a un hijo de hombre, el cual se acercó al Anciano entrado en años, y hasta se le pidió acercarse más a él. Y se le dio el dominio, la gloria y el reino, para que todos los pueblos y naciones y lenguas le sirvieran. Y su dominio es eterno y nunca tendrá fin, y su reino jamás será destruido” (RVR1960).

‘Hijo del Hombre’ es un título mesiánico: Jesús es Aquél a quien se le ha dado el dominio, la gloria, y el reino. Cuando Jesús utilizó esta frase en Mateo 25:31, estaba asignando la profecía acerca del Hijo del Hombre a sí mismo. En otras palabras, Jesús se estaba auto proclamando como el Mesías prometido por Dios.

El segundo significado de la frase ‘Hijo del Hombre’ hace referencia a la humanidad de Jesús. Juan 1:1 nos dice que Jesús fue verdaderamente Dios, y Juan 1:14 nos dice que Jesús también fue verdaderamente hombre.

Jesús, el Hijo del Hombre, vino al mundo a asumir nuestra identidad, tomar nuestras culpas, y cargarlas a la cruz. Jesús, el Hijo del Hombre, vino a morir por nuestros pecados y a resucitar triunfante de la muerte. Jesús, el Hijo del Hombre, está sentado a la diestra de Dios Padre intercediendo por nosotros, para que podamos vivir perdonados en este mundo y esperar con confianza la vida eterna.

Jesús, Hijo del Hombre, ayúdame a llevar con orgullo tu nombre dondequiera que voy. Amén.

Devocional de Adviento – Año Nuevo con Jesús

Imagen de Nidan / Pixabay.com

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 8Números 6:22-27

… le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuera concebido. Lucas 2:21

 

¡Feliz año nuevo! Por lo general, el comienzo de un nuevo año nos da una sensación de esperanza y renovación, y por ello damos gracias a Dios.

Sin embargo, muchas veces comenzamos el año nuevo encadenados a un pasado lleno de sentimientos de culpa, de rencor, de venganza, y hasta de odio.

La amargura y el resentimiento creados por las adversidades del pasado, así como la incertidumbre del futuro, fácilmente se convierten en una carga pesada que nos impide perdonar, olvidar, y seguir adelante con renovadas esperanzas.

Cuando hagamos planes para este año, incluyamos en ellos a Jesucristo, nuestro verdadero amigo, guía, hermano y Salvador. Él nos ofrece su reconciliación para mejorar nuestras relaciones con los demás, y nos promete su compañía y presencia en todo momento. Sin lugar a dudas al caminar junto a Jesús seremos más felices y viviremos con más armonía.

Para realizarnos mejor como personas confiemos nuestra vida al cuidado de Dios, practicando diariamente su perdón y amor. Esto, sin duda, nos hará instrumentos de su paz en la vida de otras personas.

Dios nos da la serenidad y el entendimiento que necesitamos para poner en práctica todo lo que él nos proporciona por medio de su Hijo Jesucristo. Nuestra vida en este Año Nuevo será sorprendentemente más realizada, porque será dirigida por él. Entonces, ¡feliz año nuevo en el nombre de nuestro Salvador Jesucristo!

Amado Dios, este nuevo año es un nuevo desafío para mí y mi familia. Dame tu paz, porque seguramente días de incertidumbre, de dolor, confusión y angustia.

 

Confío en tu amor, y en t promesa de estar conmigo siempre. Amén.

Devocional de Adviento – Amén

Imagen de Counselling / Pixabay.com

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 111  /  Lucas 2:22-40

Porque todas las promesas de Dios son en él “sí”, y en él, “Amén”, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 2 Corintios 1:20

 

“Amén” es una buena palabra para finalizar el año. Es también un buen nombre para Jesús. No sólo porque él la usó frecuentemente, 103 veces en los evangelios, sino porque es una palabra que nos dice mucho acerca de él.

Jesús es el gran “Amén” de Dios. La Escritura nos dice: “El Amén, el testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios, dice esto…” (Apocalipsis 3:14). Todas las promesas de Dios se cumplen y reciben el “sí” divino en él. En Jesús, el Padre dice: “Así sea.” ¡Con un “Amén”, Dios afirmó toda la vida, cruz y tumba de su Hijo! Jesús le dijo al malhechor en la cruz: “De cierto te digo (literalmente, ‘Amén;), que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

Hoy, al finalizar un año más, Jesús nos declara estas mismas palabras a nosotros. Confiando en el amor incondicional de Cristo, la vida vuelve a tener el sentido original que Dios le había dado antes que la dañáramos con nuestra rebeldía hacia él.

Nuestra oración, entonces, es un diálogo con Aquél que nos ama y nos ayuda, porque para Dios todos tenemos un valor incalculable. Por esta razón, mediante nuestra oración al finalizar este año, y a lo largo del nuevo año que está por comenzar, podemos conversar con Dios acerca de todas nuestras necesidades y preocupaciones sabiendo que él siempre nos escucha, porque nos ama.

Jesús, tú eres el gran “Amén” de Dios, y mío también. Que mi vida sea un “Amén” a todo lo que haces por mí. Dame tu bendición al cerrar este año. Amén.

Devocional de Adviento – Dios con nosotros

Imagen de eak_kkk / Pixabay.com

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TEXTOS BÍBLICOS: Salmo 8Mateo 1:18-21

“Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel”, que significa: “Dios con nosotros”. (Mateo 1:23)

 

Cada año, esta época nos permite conocer más íntimamente a Dios y su gran amor hacia nosotros. La Navidad nos trae perdón, paz, gozo, y la esperanza de que podemos conocer a Jesús, pues con él nace su amor en nuestro corazón. La verdadera esperanza puede reinar en cada hogar, podemos alegramos de lo que Dios ha hecho y, animados, podemos realizar con ánimo lo que todavía queda por hacer: vivir con el entusiasmo y la dedicación de confiar en Dios y amar a nuestro prójimo.

¡La Navidad es para celebrar la venida de Jesús, el Salvador! Y no es una mera visita para luego marcharse o desaparecer. El Señor, no “viene” para unas simples fiestas, ni para llenarnos de sentimientos tiernos hacia el “Niño Jesús”, ni para que repartamos regalos caros o baratos, ni para que compremos la lotería de los “millones”, ni para exhibir nuestras logros adquisitivos.

No. Cristo viene a buscar al ser humano que trata de ser su propio “dios” y constantemente da la espalda al Dios verdadero, al gran Amor. Cristo viene para restablecer lo que se había perdido, y otorgar vida y salvación.

Pidamos a Dios que nos ayude a quitar todas las cosas que nos impiden ver la luz, oscureciendo la realidad, y que son un estorbo para sus propósitos en nuestras vidas. Dejemos de resistir a su Palabra, para que ella pueda obrar en nuestros corazones y vidas.

 Amoroso Dios y Padre nuestro, abre nuestro corazón a tu amor, nuestra mente a tus maravillas, nuestros oídos a tu voz, y nuestra vida a tu presencia. Amén.