La Oración

La oración es la comunicación que va de ti a Dios y de Dios hacia ti. Por esta razón vemos que la oración auténtica es un diálogo de una persona con Dios.

Jesucristo, el Hijo de Dios, llegó a nuestro mundo con el propósito de hacer algo acerca del pecado que separa al hombre de Dios. “Él se ofreció en sacrificio para quitar el pecado”. Hebreos 9:26 En la cruz pagó el precio que ha removido todo pecado. Las Escrituras en 1 Juan 1:7 nos dicen: “La sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado. Jesús nos limpia por medio de su Palabra, la Biblia, y los sacramentos del Bautismo y la Santa Comunión.

Con sus pecados perdonados, usted también puede acercarse al Padre celestial (Efesios 2:18). Ahora no hay cinta de pecado que detenga sus oraciones y las aleje de Dios. Por la muerte y resurrección de Jesús podemos comunicarnos directamente con Él.

Y esta es la manera más maravillosa de comunicación en el mundo. A través de la radio, la televisión y el teléfono las personas pueden hablar con otras. A través de la oración, todos podemos hablar con Dios. En cualquier momento, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, sin el uso de un micrófono o un radio, una persona puede enviar su mensaje de la tierra a los cielos.

La Biblia dice que Dios siempre escucha nuestras oraciones, aun las que decimos silenciosamente en nuestros corazones. El Salmo 4:3 dice “sepan que el Señor me escucha cuando le llamo”. La oración es un privilegio. Por eso no debemos ni despreciarla ni descuidarla sino por lo contrario “acercarnos con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que Él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de la necesidad Hebreos 4:16. A través de la oración podemos encontrar ayuda en los tiempos difíciles por eso decimos que la oración es un privilegio.

Además “con Dios todo es posible” Mateo 19:26 “con Dios nada es imposible”. Lucas 1:37 “Dios tiene el poder para hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o siquiera pensamos, por medio de su poder que actúa en nosotros”. Efesios 3:20

Es importante recordar las promesas que el Señor nos da en cuanto a nuestras oraciones, por ejemplo:

“Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras”. Jeremías 33:3″

Les aseguro que el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre”. Juan 16:23″

Y todo lo que ustedes, al orar pidan con fe, lo recibirán”. Mateo 21:22″

¡Ana oró y el Señor le dio un hijo!”. 1 Samuel 1:9-20″

¡Ezequiel oró y Dios le agregó 15 años a su vida! “.II Reyes 20:1-6”

¡Los discípulos oraron y el Señor calmó la tempestad!” Mateo 9:27-31″

¡Pablo y Silas oraron cuando estaban en la cárcel y Dios les abrió las puertas con un terremoto!”. Hechos 16:25-26

El Apóstol Santiago nos dice: “No tienen lo que quieren porque no se lo piden a Dios”. Santiago 4:2.

Entonces es bueno que se pregunte: ¿estoy utilizando el privilegio dela oración? Dios hace todas las cosas en su propio tiempo y a su manera, pero Él ha prometido escucharnos y Dios no cambia, Él es siempre el mismo. Es un Dios grandioso que sigue respondiendo las oraciones de su pueblo, ¡lo ama incondicionalmente y está listo para hacer cosas grandes por usted! Ahora, sabiendo estas cosas, ¡ore! 

¡El privilegio y el poder de la oración son suyos! ¡No siga viviendo sin ella! ¡No espere hasta el último momento cuando se encuentre muy enfermo para llamar a Dios!

¡No espere a envejecer! ¡Hoy, mañana, todos los años, disfrute la bendición y este privilegio de comunicarse con Dios!

REFLEXIÓN:
 
¿Ama a Dios como a sí mismo? ¿Alcanza con interés y compasión a los necesitados, a los marginados y aún a los rechazados? Si no, admita su falta de amor a Dios (Él ya lo sabe); medite sobre Su amor incondicional por usted; entonces con la ayuda de Dios, permita que “el amor de Dios sea derramado” (Romanos 5:5) de su corazón al corazón de otra persona que necesita desesperadamente experimentarlo hoy.

ORACIÓN:

¡Gracias Señor por el privilegio de la oración, porque a través de la oración puedo comunicarme directamente contigo, porque en cualquier momento, en cualquier lugar o circunstancia puedo dirigirme a ti! Gracias por haberme dado el don de la oración. Amén.

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Crédito: Extracto del estudio Bíblico La Fuerza de la Oración, producido por Cristo Para Todas Las Naciones, 2001.

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