¿Confiar en qué?

¿Has pensado si tuviéramos todo lo que nos gustaría tener? No habría espacio en el planeta para tantas cosas. ¿Y con quién se quedaría todo eso cuando moriremos? Sí, porque cuando morimos no llevamos nada de lo que juntamos mientras estábamos vivos. Es ahí donde está el problema de confiar en aquello que somos o en aquello que tenemos. Cuando la vida termina, realmente solo importa si confiamos o no en Jesucristo. Confiar en Cristo es certeza de una vida más feliz, pues sabemos que Él está siempre a nuestro lado, en los momentos buenos y en los momentos difíciles por los cuales todos pasamos. Y, después de pasar por todo eso, sabremos que estaremos con Él en el cielo, en la vida eterna. Todo lo demás quedará atrás. 

Oremos: Señor Dios y Padre, ayúdame a confiar solamente en Cristo, el Salvador, para que yo viva siempre en la certeza del perdón de mis pecados y de la vida eterna contigo en el cielo. Amén 

“Nosotros somos ciudadanos del cielo y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20)