Apariencias

¡Las apariencias engañan! Esta es una expresión muy común. Concordamos que quien consigue mantener las apariencias consigue engañar otras personas. Pero cuando la relación es con Dios, las cosas son distintas. Jesús nos sirve de ejemplo, pues no vivió de apariencias. Su muerte en la cruz por nuestros pecados fue real, ¡Su resurrección fue real! Él jamás nos ilusionó y jamás nos engañará, pues nos ama. La Biblia afirma: quien cree en Jesús será perdonado y vivirá con Él la vida eterna. En Cristo tu puedes confiar.

 Oremos: Guárdanos Señor de vivir vidas fingidas y bendícenos con la presencia de Tu Espíritu para que vivamos una vida honesta. Amén