Aviso a los ricos

¿Cuántas veces pensaste que si “fueras rico” tu vida sería más fácil, que teniendo más dinero serías más feliz? Somos tentados a creer que si tuviéramos riquezas todo sería mejor. Ser rico no es pecado, pero poner a las riquezas por encima de todo sí. Cuando el dinero se convierte en el dios de la persona, es idolatría y va contra la voluntad de Dios. Lo que Dios espera de los cristianos ricos es que sean generosos y utilicen los bienes que Dios les dio para que haya más justicia y paz en el mundo y que utilicen sus riquezas para que el evangelio sea anunciado a todas las naciones. Y acuérdate, el dinero no compra todo. Vea por ejemplo, nuestra salvación, ella no fue comprada con oro o plata, sino con la preciosa sangre de Jesucristo quien murió por nosotros.

Oremos: Bondadoso Dios, ayúdame a confiar siempre en Ti y no permitas que yo me deje llevar por la falsa impresión de que las riquezas de este mundo son mi salvación. Confío y sé que solamente Cristo salva. Amén.