Caminar con Dios

Estar sin Dios es como andar en la oscuridad, corriendo todos los riesgos de tropezar y caer, con miedo y sin rumbo correcto. Pero, andar con Dios es estar en la luz que va iluminando cada uno de nuestros pasos, en la plena convicción de que nuestras esperanzas son renovadas continuamente. Nosotros queremos caminar con Dios  “Porque nos ha nacido un niño, Dios nos ha dado un hijo, al cual se le ha concedido el poder de gobernar. Y le darán estos nombres: Admirable en sus planes, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe de la paz” (Isaías 9:6). Este niño que nació es Jesús, nuestro Señor y Salvador. Por eso, cada día renovemos nuestras esperanzas en Jesús, el niño que nació en Belén. A Él sea la gloria para siempre.

Querido Dios, vivir esta esperanza es muy bueno. Gracias por habernos dado esta oportunidad, por medio de Jesucristo. Amén.