Cobrar por amor

¿Es posible “cobrar por amor”? Parece que no. Normalmente se cobra por un servicio, por un producto. ¿O cree que la panadería de la esquina nos cobra porque nos ama? El objetivo es cobrar para proteger su caja, recibir la entrada del valor correspondiente, no quedar en el perjuicio. Cobrar para recibir, y listo. Es en otros campos de la existencia que “cobrar por amor” pasa a tener sentido. En la familia, por ejemplo, padres y madres que son serios, cobran de sus hijos, pero por amor, por deseo de verlos crecer. En las amistades, un amigo cobra cuando quiere ver mejoras en la actitud del otro. Y especialmente Dios quiere que nosotros nos arrepintamos de nuestros errores. En la Biblia tenemos ejemplos donde Dios cobra a su pueblo, no porque quiere su mal, sino porque los quiere cada vez más cerca y seguros. Él nos ofrece Su perdón y Su amor. La deuda que teníamos con Él fue cobrada de Cristo. Ahora tenemos un Padre amoroso que nos cobra en amor para que paguemos en alegría y gratitud, movidos por este mismo cuidado que Él tiene por nosotros. 

Oremos: Querido Padre, te pido que diariamente me cobres en los momentos de debilidad ofreciéndome siempre Tu amor. Pues se que por esta cobranza en amor me traes para cerca de ti. En el nombre de Jesús, nuestro Salvador. Amén.