Cristo, cuidado con sus enemigos

Básicamente, los enemigos de Cristo y de nuestra fe son tres: el diablo, el mundo y nuestra carne. El diablo era uno de los principales ángeles, pero, se rebeló contra Dios, y como castigo fue arrojado al infierno. Él hará cualquier cosa para impedir la salvación de las personas. El segundo enemigo de la fe es el mundo. El mundo es aquellas personas a nuestro alrededor que no siguen los caminos de Dios. Ellas desagradan a Dios y nos invitan a las tentaciones para alejarnos de los camino de Dios. Por fin, tenemos, nuestra propia carne para estorbarnos en la vida cristiana. La Biblia llama de carne a la tendencia natural que todos tenemos de no hacer la voluntad de Dios. No es fácil ser cristiano y tener muchos enemigos que combatir. Pero no debemos desesperarnos. Jesús venció todos los enemigos al morir en la cruz en nuestro lugar. Él resucitó para asegurarnos la vida eterna. Con fe en Cristo, nosotros podemos mantenernos firmes hasta el final.

Oremos: Oh Dios, soy agradecido por la fe que me diste. Ayúdame a permanecer firme en ella hasta el final, en medio a todos los enemigos que debo enfrentar. Amén.