Cristo soportó todo por nosotros

Cuando tenemos la vida invadida por la tristeza, el dolor es muy grande. El sufrimiento se encierra dentro de nuestro pecho y cierra la puerta con siete llaves. Es así cuando estamos enlutados, o cuando sufrimos otra gran pérdida. Tenemos la sensación de que nadie más conseguirá derrumbar las puertas de nuestro corazón para entrar con un poco de alegría. Cristo es el único que podrá derrumbar las cerraduras colocadas por la tristeza en nuestro corazón. Esto porque Cristo experimentó el dolor extremo en Su lucha para rescatar a todos los pecadores. Nada más podrá separar el amor de Dios de aquellos que aceptan el regalo de Cristo. Por peor que nos parezca la desgracia, tenemos el consuelo de que nuestro amigo Jesús pasó por cosas mucho peores. Él soportó todo, únicamente por nuestra causa, y solamente para solucionar nuestro problema y darnos la vida eterna.

Oremos: Señor Dios, hazme creer en Jesucristo como mi Salvador. Yo necesito de Tu perdón para poder vivir en paz y feliz. Amén

“Pero Dios prueba que nos ama en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8)