Dios no es como nosotros

En nuestra vida, en la mayoría de los casos, siempre hay alguien que nos incomoda, que nos irrita. Hay veces que la irritación es tanta que llegamos al punto de tener rabia de esa persona. En casos extremos, podemos llegar hasta a desear que le vaya mal a esa persona en algo que está realizando, por el simple hecho que esa persona no nos cae bien. ¿Imagínate si Dios fuera así? ¿Si Él deseara nuestro mal porque lo desagradamos con nuestras actitudes y pensamientos? Felizmente Dios no es como nosotros. Él nos ama y tomó una decisión para solucionar el problema de nuestro pecado. Él envió Su único Hijo Jesucristo para morir en la cruz y resucitar en nuestro favor. Antes, nuestra amistad con Dios estaba rota. Después de Jesús, volvimos a ser amigos de Dios, simplemente por el amor que Él nos tiene. Piensa en eso cuando encuentres aquella persona que no te agrada mucho. Puedes cambiar de actitud.

Oremos: Señor Jesús, gracias porque moriste en la cruz y restableciste mi amistad con Dios. Estoy agradecida por el inmenso amor que tienes por mí. Amén.

Lee en tu Biblia: Mateo 5:22-26