Dirigiendo tu vida

Queremos siempre hacer todo solos. Creemos que somos autosuficientes y muchas veces solamente nos damos cuenta que estamos equivocados cuando sufrimos las consecuencias de nuestras decisiones equivocadas. Y luego, ¡Cuánto sufrimiento! No necesitas hacer todo solo. Tienes un aliado fuerte, es Dios, y te hace una promesa: “Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda.” (Salmos 37:5) No rehúses la ayuda de Dios. Así como Él envió a Jesús quien hizo todo para que tengas la vida eterna, Él también puede ayudarte en tu día a día. ¡Inténtalo!

Oremos: Ven Señor Jesús, y dirige mi vida. Se de mis limitaciones y reconozco que te necesito. Ayúdame hoy y siempre. Amén

“Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda.” (Salmos 37:5)