Padre está atento

El mundo de hoy día, llamado pos-modernista, tiene una población cada vez mayor, siempre más gente agitada en todos los lugares, y, aun así, vivimos aislados. Podemos afirmar que pocas personas conocen a sus vecinos. Entramos y salimos como si fuéramos los únicos moradores de la calle o del edificio. Compañeros de trabajo y de escuela no son más que extraños. Y cuando surgen los problemas, las dudas y el sufrimiento, sentimos falta de una palabra amiga, alguien que nos pueda extender una mano. Y como sentimos la falta de alguien con quien charlar e incluso desahogarse. Acordémonos, sin embargo, que nuestro Padre Celestial está siempre atento y jamás nos abandona. Por la Fe en Cristo, nuestro Salvador, somos sus hijos e hijas, y como tales, Él quiere que lo busquemos y promete siempre escucharnos en oración y ayudarnos.

Oremos: Señor, muchas veces nos sentimos débiles y desanimados en medio de los problemas de esta vida. Confiamos solamente en Ti y derramamos delante de tu gracia nuestro corazón. Ayúdanos, por amor a Jesucristo. Amén.

“Feliz quien recibe ayuda del Dios de Jacob, quien pone su esperanza en el Señor su Dios” (Salmos 146:5)