Emociones

La necesidad humana de enfrentar los sentimientos de dolor es ilustrada en el ejemplo de Jesucristo, cuando Él sufrió la pérdida de su amigo Lázaro. ¡Jesús lloró! Piensa en esto: Jesús lloró. Si el Hijo de Dios entendió que estaba bien llorar, ¿Por qué habremos de huir nosotros de nuestras emociones? Si te sientes deprimido por la pérdida de un ser querido, sigue el ejemplo de Jesús. Deja que las lágrimas corran, expresa tus sentimientos a un amigo y habla de tus sentimientos. Ore y hable con Jesús sobre tus emociones. La Biblia nos asegura que Él se compadece de nuestras debilidades. Cristo murió por ti en la cruz y resucitó. Él está vivo y quiere ayudarte a trabajar mejor tus emociones.