Felices son los humildes

Lee en tu Biblia: Mateo 5:5

¡Ser feliz es ser humilde! ¿Será que esta máxima que Cristo enseñó aún tiene significado en el mundo en el que vivimos? La desobediencia de los primeros seres humanos, Adán y Eva, trazó una trayectoria de destrucción que nos trajo la muerte y la infelicidad por el alejamiento de Dios. Pero Jesús puso al ser humano de vuelta en el camino de la verdadera felicidad. El propio Jesús fue humilde para que a través de Él tuviéramos el perdón. Jesús nos mostró eso en su humillación, pues dejó de usar Su poder. Aun siendo Dios, Él sirvió a todos, sin cualquier parcialidad. Su humilde muerte en la cruz nos trajo salvación. Jesús asegura que los humildes recibirán lo que Dios ha prometido: el descanso eterno. La promesa de que seremos exaltados juntamente con Cristo es fiel y verdadera. Jesús nos anima a que vivamos humildemente delante de Dios Padre, pues esta es Su voluntad.

Oremos: Querido Salvador Jesús, Tu vida fue el ejemplo perfecto de humildad. Perdóname, Señor, por mi orgullo y egoísmo. Gracias por hacerme feliz, aun que no lo merezca. Amén.