Hacer el bien por amor a Dios

No nos gusta admitir nuestros fracasos y debilidades. Queremos siempre destacar los aspectos positivos y ocultar nuestras malas actitudes. Cuando nos comparamos con otras personas, incluso vemos que hay personas peores que nosotros. Pero cuando nos colocamos delante del verdadero Dios, nos damos cuenta que tenemos un corazón lleno de debilidades y fallas. Pero Dios decidió amarnos y demostrar su compasión por nosotros. No podemos ver la acción de Dios con nuestros ojos, pero es posible darnos cuenta de los cambios de actitud y en las palabras de quien fue alcanzado por el amor de Dios. A partir de este amor, hacemos el bien no para recibir algo a cambio, sino únicamente por causa de su gracia y amor.

Oremos: Señor mi Dios, gracias por todo el amor que diariamente me revelas. Ayúdame también a amar y servir a mi próximo, para que él comprenda tu amor. Amén.