Jesús llama a la puerta

Personas llaman a la puerta de nuestra casa. Algunas buscan ayuda, otras apenas quieren hacernos una visita o charlar un rato. Que bueno que Jesús también llamó a la puerta de nuestro corazón. Él no llama solamente una vez o dos. Todavía hay tiempo. El Señor está a la puerta, llamando: “Si alguien oye mi voz, y abre la puerta, entraré en su casa, y cenaré con él y él conmigo”. ¡Que hora bendecida aquella en que la puerta se abre!, Jesús quiere entrar en el corazón de cada uno de nosotros, seres humanos y pecadores. La presencia de Jesús en nuestra vida trae consuelo, conforto, paz y esperanza.

Oremos: Quédate con nosotros, amado Padre Celestial, pues vivir en Tu compañía nos hace mucho bien. Amén.