Jesús tranquiliza nuestro miedo

El miedo, como un pulpo gigante, envuelve las vidas de muchas personas con sus tentáculos de desesperación, nerviosismo, ansiedad, ira y repugnancia. Nadie está inmune al peligro. Vivimos en una época neurótica. Jesucristo caracterizó el tiempo anterior a su segunda venida como; día en que los hombres se desmayarán de terror. Algunos intentan ahogar estos temores con bebidas alcohólicas y drogas. Otros intentan calmar sus tormentos con fiestas y diversiones. Pero, ninguno de estos mecanismos funciona. ¿Qué haces cuando el miedo golpea a tu puerta? Si deseas perder el miedo, concentra tu mirada confiada en Jesús, el Salvador. Ejercita tu fe y di: Dios es mi Salvador; yo confiaré en Él y no tendré miedo, pues el Señor me da fuerzas y poder, Él es mi Salvador.

Oremos: Ayúdame querido Dios, a vencer el miedo estando siempre a mi lado. En el nombre de Jesús. Amén.

“¿Qué pasa con vuestra fe? Pero ellos, asustados y asombrados, se preguntaban unos a otros: – ¿Quién es este, que da órdenes al viento y al agua y le obedecen?” (Lucas 8:25)