La educación de los hijos

“¡Cada vez es más difícil educar a los hijos!” Este es un desahogo frecuente. Por un lado los niños aprenden muchas cosas, cada vez más temprano, y por otro lado los padres no saben más cuál es la manera correcta de educar. Educar hijos tiene mucho que ver con establecer límites. Según los niños crecen ellos necesitan aprender que no pueden hacer todo lo que quieren. A los padres, en primer lugar, cabe la tarea de establecer los límites para sus hijos. Eso a través de mucho dialogo y continuos intentos de error y acierto. Por más que la sociedad moderna no vea con buenos ojos, de vez en cuando el uso de los castigos moderados también pueden ser necesarios y pueden dar un excelente resultado.

El sabio Rey Salomón decía: “No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá. Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro”. Si los padres no saben imponer los límites a través de una buena educación, con certeza, más tarde, alguien tendrá que hacerlo. Cuando decimos “no” a nuestro hijo estamos demostrándole que lo amamos y que queremos lo mejor para él. Por eso, disciplina y castigo deben andar lado a lado con el perdón. Dios nos enseñó eso a través de Jesús. Como no conseguimos obedecer a los mandamientos de Dios, Él nos envió a Jesús para morir en nuestro lugar. Así, cada vez que nos arrepentimos de nuestros errores, Dios nos recibe de brazos abiertos con amor. Con fe en Jesús tenemos la seguridad de la vida eterna.

Oremos: Señor, concede que cada hogar tenga padre y madre cristianos que puedan educar a sus hijos en Tu amor. Amén.

Lee en tu Biblia: Proverbios 23:13-14