Llevando a Jesús a los que sufren

¿Piensas en los enfermos o ancianos que no pueden salir de sus casas? Muchos sufren el abandono de familiares y amigos que se alejan de ellos poco a poco. Personas que un día trabajaron, tuvieron familia y amigos, pero que perdieron todo a medida que la enfermedad o la edad les fueron sacando la libertad de caminar, de salir a las calles y encontrarse con personas. Podemos ayudar personas así compartiendo la buena noticia de que Jesucristo murió por nuestros pecados y todos aquellos que confían en Él pueden tener la certeza que su sufrimiento no durará para siempre.

Oremos: Amado Padre celestial, concédenos practicar el amor y la misericordia para con todos, y haznos visitar y hacer compañía a los enfermos para que no sufran de soledad. Amén.

“…Consolad, consolad a mi pueblo;” (Isaías 40:1)