Liberación

 

A nadie le gusta equivocarse.

Cuando erramos, la culpa invade nuestros pensamientos y nos causa mal estar. Cuando perdonan nuestro error, nos sentimos bien, quedamos aliviados y el miedo de la punición ya no nos atormenta. Así Dios actúa con nosotros, nos perdona, justifica y somos considerados pueblo santo. ¡Qué maravilla! Ser pueblo santo de Dios es posible a partir de la victoria alcanzada por Jesús, abriendo nuestro camino para el Padre. Dios arregló la liberación para todos nosotros por medio de Jesús,  Su Hijo. Ser santo de Dios es un privilegio que no está lejos de las personas. Jesús te dio ese regalo cuando se entregó en la cruz, perdonando todas nuestras deudas y dándonos el derecho de ser santos. Confía también en Dios y reconoce todo lo que Él hizo por ti.

Querido Dios, gracias por la Salvación alcanzada en Cristo Jesús. Fortalece siempre más mi fe a fin de que yo siga viviendo en santidad. Amén.