No merecemos el amor de Dios

Cuando oímos que Dios nos ama y perdona podemos caer en la tentación de creer que tenemos algo especial para ser merecedores del amor y del perdón de Dios. Esto no es verdad. Somos tan pecadores como cualquier otra persona, incluso los ateos. No tenemos ningún mérito especial. Pero entonces, ¿por qué fuimos perdonados? ¡Debido a la honra y la promesa que Dios hizo! Él prometió que sería un Dios fiel y Dios cumple Su promesa. Él prometió que enviaría el Mesías, el elegido para salvar a la humanidad. Y Él, en Jesús, cumplió Su promesa. Jesús murió en la cruz del calvario para librarnos de la condenación eterna. No es por nuestro mérito que tenemos la fe en Jesucristo. Es un regalo de Dios. Por eso, no rechaces este regalo. Confiesa tus pecados a Dios, demuestra tu arrepentimiento y confía que, en Jesucristo, ya fuiste perdonado.

Oremos: Bondadoso Dios, gracias porque haz providenciado Tu Hijo para asegúrarnos el perdón. Soy grato por Tu amor y Tu bondad para conmigo. Fortalece mi fe en Cristo a cada día. Amén

“Pues Dios es quien nos ha hecho, quien nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, según lo que había dispuesto de antemano” (Efesios 2:10)