Por el camino eterno

¿Has pedido a alguien alguna vez para que dijera cuáles son sus defectos? ¿Y quién no tiene defectos? Muchos casados traicionan a su conyugue, jóvenes no dominan su sexualidad y siguen por el camino del placer barato, hay gente que destroza su salud con el consumo de drogas de todo tipo, los representantes del pueblo corrompiendo o dejándose corromper. ¡Y por ahí va! Si tú y yo fuéramos sinceros, diríamos a Dios que tenemos pecados, y muchos, por pensamientos, palabras, obras y omisiones, y que no cumplimos lo que Él espera de nosotros. Pero, qué bueno que podemos suplicar al amor de Dios y pedirle que nos muestre nuestros defectos, nos dirija por el camino eterno y que nos fortalezca la fe en Jesús que murió en la cruz por nuestra salvación. Y lo mejor, podemos tener la certeza de Su perdón. Y en respuesta a Su perdón y amor incondicional, debemos luchar mucho más en contra del mal que quiere alejarnos del camino de la vida.

Oremos: Padre nuestro, ayúdanos a reconocer nuestras debilidades, y, confiando en Tu amor, a que encontremos las fuerzas para triunfar sobre el mal. No nos dejes caer en tentación, y guíanos por el camino eterno. Amén.