Sal y Luz

Todos sabemos; la sal da buen sabor al alimento además de conservarlo, y la luz revela obstáculos, apunta el camino, realza la belleza y da seguridad. Así como la sal da sabor y la luz ilumina, todas nuestras palabras, actitudes y gestos, podrán revelar la manera llena de gracia como Dios nos amó, por más que no seamos merecedores de este amor. La buena noticia del Evangelio necesita ser testificada por aquellos que usufructúan su maravillosa influencia. Así los cristianos son las personas llamadas por Dios para mostrar al mundo que el gran obstáculo del pecado impide al pecador recibir la vida eterna; que Cristo es el único camino que conduce a Dios; que eso es maravilloso y es la única manera de vivir tranquilo en este mundo, pues después de esta vida existe una vida llena de gracia en la presencia de Dios.

Oremos: Amado Dios, da sabor a mi vida e ilumina la oscuridad que existe en mí, para que yo pueda proclamar tu salvación, por más que eso haga con que las personas me vean de manera distinta. Amén.

Lee en tu Biblia: Mateo 5:16