Seguridad en Dios

¿Estás en paz contigo mismo? ¿Te sientes seguro? Momentos de intranquilidad forman parte de la vida de las personas. Cuando menos esperamos, sucede algo que nos conmueve. Justicia y paz son prometidas frecuentemente, pero sabemos que esta justicia, a pesar de significar mucho para las personas, por lo general no sale del papel. ¿Qué hacer en esas situaciones para sentirnos seguros? ¿A quién recurrir? Inúmeros son los caminos propuestos. Pero Dios es nuestro refugio seguro, el único camino para los momentos de amargura y desesperación. Y cuando vino a este mundo, Jesús reafirmó que en Él las personas pueden confiar y estar en seguridad. Nosotros, que somos el pueblo de Dios hoy, no necesitamos cuestionar la bondad de Dios, Su mano poderosa está sobre todos nosotros. Siempre encontramos alivio, para nuestras tenciones, en Su Palabra, las Sagradas Escrituras.

Oremos: Bondadoso Dios y Padre, gracias porque me proteges. Te pido que Tu justicia me dé la verdadera paz por medio de Cristo, mi Salvador. Amén.

“Porque Dios, cuando aún éramos enemigos suyos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo…” (Romanos 5:10)