Solamente yo

Él ya se había ido al médico, al electricista, conversó con un carpintero e incluso con el profesor de la Universidad. Y nada de solucionar el problema. Hasta que recibió el consejo salvador: “¿Porqué no te vas al mecánico? Es él el que puede arreglar el motor de tu vehículo”. Todo el mundo sabe que para arreglar un vehículo se debe ir a un mecánico. ¿Historia absurda? Pero cuando se trata de la fe, esa situación no es tan poco común. No es raro ver a las personas peregrinando por los lugares más improbables, erróneos e incluso absurdos para tratar de resolver los problemas de su corazón, sus dificultades y sus angustias. En la Biblia Dios dice “Solamente yo puedo salvarlos”. Él es el mecánico. Él es el lugar correcto. Por medio de Cristo Él providenció el arreglo que nos permite rodar, caminar y vivir sin final. Jesucristo arregla nuestro corazón y nos permite alcanzar la vida que, por medio de la fe, Él extiende a cada ser humano. Es en el lugar correcto que siempre vamos a tener la respuesta que satisface.

Oremos: Querido Padre, fortalece mi fe diariamente para que yo busque solamente en ti el refugio, amparo, la vida y el perdón. Por Jesús, nuestro Salvador. Amén.