¿Somos todos iguales?

“Todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos” – Así comienza el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que hoy conmemora 60 años de su proclamación, ocurrida el 10 de diciembre de 1948.

Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. ¿Tú crees en eso? Este es el ideal, el sueño; pero esto no sucede de hecho. Por eso las declaraciones fueron adoptadas y proclamadas por la ONU. Pero aun hoy, 60 años después del surgimiento de la declaración, nuestros derechos no son respetados y nosotros mismos no respetamos los derechos de nuestro prójimo. ¿Cuál es la solución? ¿Más leyes? ¡No! La solución definitiva es el amor. La prueba de que esto es verdad viene del mismo Dios. Él resolvió nuestro mayor problema con amor, y todos tienen derecho de saber esto: “Tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo único, para que todo aquel que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16)

Oremos: Ayúdame Señor, a hacer de este mundo un lugar más justo. Que yo respete los derechos de mi prójimo y que la justicia, la fraternidad y el amor prevalezcan sobre el egoísmo y la injusticia. En el nombre de Jesús, mi Salvador. Amén